Diagnóstico

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Un  buen diagnóstico de la enfermedad celiaca debe basarse en:

Examen clínico
Dado que muchos síntomas son comunes con otras enfermedades, es necesario descartarlas antes de concluir el diagnóstico. Muchos celiacos son erroneamente diagnosticados de colon irritable o colitis ulcerosa, por lo que no siguen un tratamiento adecuado y su salud se vé gravemente perjudicada.
El seguimiento médico de nuestro estado de salud es fundamental: peso, análisis de sangre, control de las heces, etc.


Analítica de sangre.
En la analítica de sangre deben incluirse los marcadores serológicos de enfermedad celíaca (anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa tisular). Lo habitual es que los valores de los marcadores sean elevados, y cuando se siga una correcta dieta sin gluten bajen. Si bien, hay celiacos cuyos marcadores son normales (negativos) aunque consuman gluten.


Biopsia.
Consiste en la extracción de varias muestras de tejido del intestino delgado para ver si está o no dañado, mediante una endoscopia (introducir una sonda por la boca).
Para que los resultados tengan utilidad, el paciente no ha debido de retirar el gluten de su dieta. Nunca se ha de dejar de comer gluten hasta que lo indique el médico, en caso contrario falsearemos los resultados.


Predisposición genética.
Con una simple muestra de saliva puede conocerse si la persona tiene los genes que le hacen candidato a ser celiaco. Si bien, tener los genes no significa ser celiaco, pero a la inversa el 95% de los celiacos tiene estos genes. Esta prueba no se suele hacer como parte del diagnóstico, pero es recomendable para los familiares de un celiaco. (Más información).

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